Palabras de la Alcaldesa

December 4, 2014 Category :Uncategorized 0

LOGO-MUNDO-VERDE-400x300Veinticinco años después de su fundación, y ante la perspectiva de una resurrección que no por esperada ha dejado de hacerse esperar, el Festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza del Puerto de la Cruz aparece como un icono incontrovertible de la cultura insular. Hay que decir que este festival fue no sólo el único –y por lo tanto el primero—del los festivales de cine que tuvo Canarias durante décadas, sino que además fue el pionero en el mundo entre los dedicados temáticamente a la reflexión medioambiental. Si bien es cierto que se cometieron errores en la gestión –concentradas en algunas ediciones concretas más que en otras— y no siempre el cartel de la selección se compadeció de los temas que en teoría debía proponer un festival temático, no es menos cierto que en la balanza del festival pesan más los elementos positivos que los negativos.
En primer lugar, no sólo la promoción de la ciudad fue un objetivo cumplido, sino que esa promoción se hizo extensiva a la isla de Tenerife y al archipiélago canario. Prensa especializada, prensa generalista, medios nacionales y regionales, prensa del corazón, radios y televisiones dejaron en el dossier de prensa de aquellos trece años un amplísimo repertorio de noticias, reseñas, críticas, opiniones y juicios sobre el proyecto portuense. ABC, El País, Cambio 16, Dario Ya, Pueblo, Tiempo, Fotogramas, Pantalla3, Film Reporter, La Vanguardia, Dario de Córdoba e incluso en el sitio web de ComuniazoHola o Diez Minutos se contaron entre las cabeceras acreditadas a lo largo de aquellos años. Nunca se escribió tanto sobre el Puerto de la Cruz como durante los años en los que se celebró el festival.

En cuanto al discurso ecológico y el avance de las teorías medioambientales, cabe decir que el festival fue el germen, y uno de los primeros foros públicos de discusión, de los problemas medioambientales en España. Que en aquel momento este tipo de discurso no contara con la aquiescencia del público mayoritario, y que además el concepto de los ‘ecológico’ estuviera aún en proceso de definición –como sin duda vuelve a estarlo hoy–, no es sino una muestra más del acierto a la hora de elegir una temática con proyección de futuro inestimable. Por otra parte, la visita al festival de la fundadora del partido de los “verdes” alemanes, la activista política Petra Nelly,  la actitud combativa que mantuvo durante su estancia en el Puerto contribuyó de manera decisiva a la fundación del partido en España y de múltiples grupos ecologistas canarios cuya actividad a continuado hasta hoy. Como decía Agustín González en el volumen recopilatorio XII años de nueva conciencia, Por aquellos primeros años de la década la ecología, los “verdes”, el papel reciclado y el agujero de la capa de ozono sonaban todavía a chino por estos lares atlánticos, al igual que en la mayor parte del planeta. […] Fue una iniciativa valiente por novedosa y acertada por el compromiso social que encerraba.
Pero no conviene olvidar que el festival era, fundamentalmente, un festival de cine,  que el séptimo arte fue el verdadero protagonistas de las trece ediciones. Más allá o más acá de que la selección oficial del festival incorporase en ocasiones títulos que poco o nada tuvieran que ver con la ecología, lo cierto es que la idea de que el festival contribuyera a revitalizar el cine como arte más allá de la industria, y la capacidad de ofrecer al público canario títulos a margen de la distribución comercial, también se cumplió en muchos aspectos. Es cierto que la tentación de contentar a un público mayoritario,  a sectores de los medios de comunicación muy alejados de las propuestas del título del festival y a determinadas propuestas políticas que ya en los noventa comenzaron a confundir el discurso de una cultura pública con las estrategias de una cultura comercial, motivó argumentos críticos difíciles de refutar, pero un repaso de lo mostrado durante los trece años revela que el diseño crítico que sustentó los procesos de selección respondió mayoritariamente a los intereses más “puros” del festival. La polémica estuvo siempre presente a lo largo del festival, grupos de cinéfilos, de ecologistas, de políticos locales y de medios de comunicación la alimentaron sin reticencias. Pero esto no prueba otra cosa que el riesgo asumido a la hora de crear el diseño ideológico del festival, y la generosidad de quienes hicieron posible un evento que no desdeñaba, sino que alimentaba, la discusión y la polémica. En esto, como en otras cosas, el festival fue también un proyecto modélico. Y todo ello a partir de unos márgenes presupuestarios que fueron siempre los más bajos de todos los festivales españoles. A pesar de ello, cuando se cumplió la primera década de festival su director podía presumir de más de 500 películas proyectadas –repartidas casi al 50% entre las de temática ecológica y la de valor cinematográfico–, más de 100 estrenos mundiales, más de 200 estrenos nacionales, más de 500 directores, actores, guionistas…

Entre las personalidades que visitaron el festival entonces se cuenta a Tippi Hedren, Toni Curtis, Antonio Ferrandis, Emilio Gutiérrez Cava, María Luisa Seco, Marisa Naranjo, Eva León, Victoria Vera, Jesús Mariñas, Ana Torrent, Basilio Martín Patino, Benjamín Ban Hamou, Luis García Berlanga, Pedro Almodóvar, Carmen Maura, Lidia Bosch, Mónica Randall, Silvia Munt, Imanol Uribe, Concha Cuetos, Carmen Conesa, Sancho Gracia, Gabino Diego, Juan Diego, Alfredo Landa, Carlos Saura, Héctor Alterio, Pilar Miró, José Luis Garcia, Paco Rabal, José Luis López Vázquez… Nombres que en ocasiones no sólo rozaron, sino que incorporaron plenamente a otros no directamente relacionados con el cine o con la ecología, y sí con el corazón y el papel rosa como Espartaco Santoni, Jimmy Jiménez Arnau o estrellas de la televisión. Además, profesionales y activistas ecológicos como Petra Nelly, Folco Quilici o Humberto de la Cruz visitaron el festival. Y se dedicaron homenajes a figuras tan interesantes como Félix Rodríguez de la Fuente, Terence Dixon, Pier Paolo Pasolini, Nino Rota, Sergio Leone, César Manrique…
Y en cuanto a las películas, con la mirada que proporciona el tiempo, cabe señalar como acontecimientos las proyecciones de películas que el tiempo ha ubicado en lugar de excepción en la historia del cine contemporáneo, o bien que el público ha situado entre las mejores taquillas, como Dersu Uzala de Akira Kurosawa, El oso de Juan Jacques Annaud, Adios Matiora de Ellen Klimov, El río de la vida de Robert Redford, Donde sueñan las hormigas verdes de Werner Herzog, La selva esmeralda de John Boorman, Thelma y Louise de Ridlay Scout, Delicatessen de Jean–Pierre Jeunet y Marc Caro, El honor de los Prizzi de John Huston, Tasio de Montos Armendáriz, Alas de mariposa de JuanMa Bajo Ulloa, El bosque animado de José Luis Cuerda, El sur de Carlos Saura, Belle époque de Fernando Trueba, La ardilla roja de Julio Médem…

Balance del Festival

December 4, 2014 Category :Uncategorized 0

Veinticinco años después de su fundación, y ante la perspectiva de una resurrección que no por esperada ha dejado de hacerse esperar, el Festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza del Puerto de la Cruz aparece como un icono incontrovertible de la cultura insular. Hay que decir que este festival fue no sólo el único –y por lo tanto el primero—del los festivales de cine que tuvo Canarias durante décadas, sino que además fue el pionero en el mundo entre los dedicados temáticamente a la reflexión medioambiental. Si bien es cierto que se cometieron errores en la gestión –concentradas en algunas ediciones concretas más que en otras— y no siempre el cartel de la selección se compadeció de los temas que en teoría debía proponer un festival temático, no es menos cierto que en la balanza del festival pesan más los elementos positivos que los negativos.
En primer lugar, no sólo la promoción de la ciudad fue un objetivo cumplido, sino que esa promoción se hizo extensiva a la isla de Tenerife y al archipiélago canario. Prensa especializada, prensa generalista, medios nacionales y regionales, prensa del corazón, radios y televisiones dejaron en el dossier de prensa de aquellos trece años un amplísimo repertorio de noticias, reseñas, críticas, opiniones y juicios sobre el proyecto portuense. ABC, El País, Cambio 16, Dario Ya, Pueblo, Tiempo, Fotogramas, Pantalla3, Film Reporter, La Vanguardia, Dario de Córdoba e incluso Hola o Diez Minutos se contaron entre las cabeceras acreditadas a lo largo de aquellos años. Nunca se escribió tanto sobre el Puerto de la Cruz como durante los años en los que se celebró el festival.

En cuanto al discurso ecológico y el avance de las teorías medioambientales, cabe decir que el festival fue el germen, y uno de los primeros foros públicos de discusión, de los problemas medioambientales en España. Que en aquel momento este tipo de discurso no contara con la aquiescencia del público mayoritario, y que además el concepto de los ‘ecológico’ estuviera aún en proceso de definición –como sin duda vuelve a estarlo hoy–, no es sino una muestra más del acierto a la hora de elegir una temática con proyección de futuro inestimable. Por otra parte, la visita al festival de la fundadora del partido de los “verdes” alemanes, la activista política Petra Nelly,  la actitud combativa que mantuvo durante su estancia en el Puerto contribuyó de manera decisiva a la fundación del partido en España y de múltiples grupos ecologistas canarios cuya actividad a continuado hasta hoy. Como decía Agustín González en el volumen recopilatorio XII años de nueva conciencia, Por aquellos primeros años de la década la ecología, los “verdes”, el papel reciclado y el agujero de la capa de ozono sonaban todavía a chino por estos lares atlánticos, al igual que en la mayor parte del planeta. […] Fue una iniciativa valiente por novedosa y acertada por el compromiso social que encerraba.
Pero no conviene olvidar que el festival era, fundamentalmente, un festival de cine,  que el séptimo arte fue el verdadero protagonistas de las trece ediciones. Más allá o más acá de que la selección oficial del festival incorporase en ocasiones títulos que poco o nada tuvieran que ver con la ecología, lo cierto es que la idea de que el festival contribuyera a revitalizar el cine como arte más allá de la industria, y la capacidad de ofrecer al público canario títulos a margen de la distribución comercial, también se cumplió en muchos aspectos. Es cierto que la tentación de contentar a un público mayoritario,  a sectores de los medios de comunicación muy alejados de las propuestas del título del festival y a determinadas propuestas políticas que ya en los noventa comenzaron a confundir el discurso de una cultura pública con las estrategias de una cultura comercial, motivó argumentos críticos difíciles de refutar, pero un repaso de lo mostrado durante los trece años revela que el diseño crítico que sustentó los procesos de selección respondió mayoritariamente a los intereses más “puros” del festival. La polémica estuvo siempre presente a lo largo del festival, grupos de cinéfilos, de ecologistas, de políticos locales y de medios de comunicación la alimentaron sin reticencias. Pero esto no prueba otra cosa que el riesgo asumido a la hora de crear el diseño ideológico del festival, y la generosidad de quienes hicieron posible un evento que no desdeñaba, sino que alimentaba, la discusión y la polémica. En esto, como en otras cosas, el festival fue también un proyecto modélico. Y todo ello a partir de unos márgenes presupuestarios que fueron siempre los más bajos de todos los festivales españoles. A pesar de ello, cuando se cumplió la primera década de festival su director podía presumir de más de 500 películas proyectadas –repartidas casi al 50% entre las de temática ecológica y la de valor cinematográfico–, más de 100 estrenos mundiales, más de 200 estrenos nacionales, más de 500 directores, actores, guionistas…

Entre las personalidades que visitaron el festival entonces se cuenta a Tippi Hedren, Toni Curtis, Antonio Ferrandis, Emilio Gutiérrez Cava, María Luisa Seco, Marisa Naranjo, Eva León, Victoria Vera, Jesús Mariñas, Ana Torrent, Basilio Martín Patino, Benjamín Ban Hamou, Luis García Berlanga, Pedro Almodóvar, Carmen Maura, Lidia Bosch, Mónica Randall, Silvia Munt, Imanol Uribe, Concha Cuetos, Carmen Conesa, Sancho Gracia, Gabino Diego, Juan Diego, Alfredo Landa, Carlos Saura, Héctor Alterio, Pilar Miró, José Luis Garcia, Paco Rabal, José Luis López Vázquez… Nombres que en ocasiones no sólo rozaron, sino que incorporaron plenamente a otros no directamente relacionados con el cine o con la ecología, y sí con el corazón y el papel rosa como Espartaco Santoni, Jimmy Jiménez Arnau o estrellas de la televisión. Además, profesionales y activistas ecológicos como Petra Nelly, Folco Quilici o Humberto de la Cruz visitaron el festival. Y se dedicaron homenajes a figuras tan interesantes como Félix Rodríguez de la Fuente, Terence Dixon, Pier Paolo Pasolini, Nino Rota, Sergio Leone, César Manrique…
Y en cuanto a las películas, con la mirada que proporciona el tiempo, cabe señalar como acontecimientos las proyecciones de películas que el tiempo ha ubicado en lugar de excepción en la historia del cine contemporáneo, o bien que el público ha situado entre las mejores taquillas, como Dersu Uzala de Akira Kurosawa, El oso de Juan Jacques Annaud, Adios Matiora de Ellen Klimov, El río de la vida de Robert Redford, Donde sueñan las hormigas verdes de Werner Herzog, La selva esmeralda de John Boorman, Thelma y Louise de Ridlay Scout, Delicatessen de Jean–Pierre Jeunet y Marc Caro, El honor de los Prizzi de John Huston, Tasio de Montos Armendáriz, Alas de mariposa de JuanMa Bajo Ulloa, El bosque animado de José Luis Cuerda, El sur de Carlos Saura, Belle époque de Fernando Trueba, La ardilla roja de Julio Médem…

Historia de un Festival

December 4, 2014 Category :Uncategorized 0

cancunFueron múltiples, y en algunas ocasiones casi milagrosas, las circunstancias que se pusieron en convergencia para que en 1982 arrancara la I Edición del Festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza del Puerto de la Cruz. Para empezar, habría que señalar que aquellos primeros años de la década de 1980 fueron los del surgimiento de movimientos en el sector público que aunque perfectamente consolidados hoy suponían entonces los primeros gestos, difíciles y por fuerza valientes, de la democratización de la cultura. Con una democracia joven, recién convalidada a través de la victoria sobre el 23-F, España comenzaba a generar sus redes de servicios sociales, educativos y culturales a través de diversas redes en las que los ayuntamientos, de modo natural, lideran múltiples procesos. La toma de conciencia acerca de la necesidad de una cultura pública como motor del proyecto hasta entonces truncado de entrega del conocimiento a la ciudadanía –y la conformación de esa ciudadanía—se traduce rápidamente en proyectos de muy diversa índole: creación de salas de exposiciones, escuelas de ocio y tiempo libre, fomento del asociacionismo, construcción de casas de la cultura…

Por otra parte, y de modo paralelo, la economía del país atravesaba una crisis que invitaba a la búsqueda de soluciones originales y prácticas para aprovechar las nuevas oportunidades que una situación social en persecución del estado del bienestar propiciaba y había que tratar de explotar. Después de años de ostracismo, la cultura española y la ciudadanía nueva participaban de una puesta en convergencia amparada en la hermosa idea de que estaba casi todo por hacer.
El Puerto de la Cruz no podía permanecer ajeno a tales procesos. La tradición ilustrada de Canarias había escrito en el municipio algunas de sus páginas más importantes, y lo mismo cabía decir de las relaciones mantenidas entre la ciudad y la cultura europea contemporánea. Además un equipo de jóvenes políticos había llegado al ayuntamiento con la intención de alimentar hasta el fin los anhelos de cambio de los ciudadanos. Por otra parte, la crisis económica de la que hablábamos se dejaba sentir con más virulencia en un municipio que como el Puerto de la Cruz depositaba en el turismo una enorme cuota de sus ingresos.

Había, por lo tanto, una necesidad especial en el municipio a la hora de convertir las amenazas en oportunidades, para dar continuidad a un proyecto en el que el coeficiente de expectativas era mayor y mejor que el que mostraba la realidad.
En ese marco de progreso y búsqueda se produjo el encuentro entre las dos personalidades que propiciaron la creación de una de las propuestas más innovadoras, visionarias y afinadas con las que ha contado la cultura hecha en Canarias. Las personas fueron las del alcalde Francisco Afonso Carrillo y el periodista y profesional cinematográfico Alfonso Eduardo Pérez Orozco; la propuesta, el Festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza del Puerto de la Cruz. Creemos que, como ha sucedido tantas veces en la cultura española, el alcance y la dimensión de un proyecto como éste en el que convergieron en una relación simbiótica sin precedentes lo público y la cultura, está aún por valorar. No tanto por recurrir al cine en tanto que modelo de desarrollo como por hacerlo en el marco de una temática que si bien se ha convertido hoy en uno de los grandes temas de nuestro tiempo –lo que explicita con claridad el carácter visionario del proyecto— era entonces, como a nadie escapa, apenas un recién nacido en el panorama nacional de las preocupaciones y las sensibilidades. Además habría que añadir a este mérito incuestionable otro que le añade aún más valor: la valentía de hacer frente, con una dignidad y un idealismo sin fisuras, el cúmulo de contradicciones y fallas que sin duda atenazaron al proyecto desde su inicio.

Que un municipio turístico creara un espacio para la discusión sobre lo ecológico y la naturaleza no dejaba de generar polémica entre quienes defendían esos conceptos en Europa –y en Canarias– a partir de una preceptiva estricta que aún no había desarrollado el concepto de sostenibilidad para integrar ecología y desarrollo. Que además el festival se confesara como depositario de la responsabilidad de “promocionar la imagen del Puerto de la Cruz” añadía polémicas en las que no dejaron de reparar quienes criticaron el exceso de “glamour” de las diferentes ediciones. Sin embargo, a más de veinticinco años de su fundación es preciso reconocer que muchos de los objetivos del festival –habría que sumar al de la promoción el de fomentar el cine como cultura y el de fomentar el interés por los temas ecológicos y de la naturaleza—se cumplieron a cabalidad, y prueba de ello es que el Festival portuense ha permanecido vivo en los ciudadanos de Tenerife no sólo como el pionero, sino como el modelo de evento a partir del cual se ha juzgado en la Isla al resto de festivales que desde entonces han existido.     

En el “Saluda” redactado para la primera edición del festival se señalaba que el evento suponía un elemento importante de difusión de cultura al proporcionar el cine como arte innegable de nuestro tiempo; por otra parte, permitía multiplicar la difusión del nombre de nuestro pueblo y de nuestra isla en orden nacional e internacional; desde otro punto de vista, nos permite conectar y conocer personalmente, entremezclar con nuestro pueblo, a personalidades importantes de España y del mundo; incluso proporciona una serie de atractivos a visitantes posibles y ya reales este año que multiplican nuestra factura turística y por último, no pretérito, este festival nos sirve, en sus paralelas actividades culturales y científicas para concienciarnos cada día más frente a uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo y que va a marcar decisivamente el futuro del hombre en la tierra: el que plantea una errónea relación del hombre con el medioambiente. Como se puede leer, se trataba de un proyecto coral, en el que se trataba de integrar la reflexión científica, la voluntad de promoción y la propuesta cultural. Y esas fueron las coordenadas que rigieron, con modulaciones propias tanto de las derivas e incertidumbres presupuestarias como de las variantes ideológicas que se fueron construyendo a lo largo de las trece ediciones que fueron capaces de mantener quienes detentaron la responsabilidad de desarrollo de lo que en rigor deberíamos denominar como la primera época del festival.

¿Como añadir emoticonos a los mensajes de texto?

November 1, 2014 Category :Uncategorized 0

Los emoticonos son los pequeños iconos creados a partir de las insertar teclas de puntuación y símbolos en el texto para indicar estado de ánimo o intención.

La mayoría de los programas de ordenadores convierten automáticamente símbolos de emoticonos gráficos. Por ejemplo, si escribes :-) la mayoría de las aplicaciones/programas convertirá este automáticamente a una cara sonriente.
Por defecto, no se puede crear emoticonos gráficos en el iPhone. Sin embargo, puede instalar una aplicación llamada “Simbolos y emoticones para Twitter” disponible en la Sotre, que añade emoticonos gráficos para tu iPhone. Una vez instalado, es fácil añadir emoticonos gráficos a los mensajes de texto y correos electrónicos. Con la aplicación instalada, los siguientes pasos a realizar son descritos a continuación
Para añadir emoticonos a los mensajes de texto con un par de clicks sigue estas instrucciones
Abre tus mensajes
Toque en el icono de nuevo mensaje en la esquina superior derecha de la pantalla. (Se parece a un lápiz de descanso en un trozo cuadrado de papel.)
Escriba el nombre o el número del destinatario.
Toque en el campo de texto.
Toque en el icono de globo en la parte inferior izquierda de la pantalla (ver imagen).
Toque en los diferentes menús a lo largo de la parte inferior de la pantalla para un montón de opciones emoticon.
Pulse sobre el emoticono para insertarlo en el campo de texto.
Toque Enviar cuando esté listo para enviar el texto.

¿Porque las hojas cambian de color en otoño?

October 31, 2014 Category :Mentes Inquietas 0

Debido a que los compuestos químicos que conforman sus células también cambian. Las plantas tienen sensores que les
indican cómo está el ambiente “ahí afuera” en cada momento. Uno es el fotoperiodismo, que les dice cuánta luz al día, y de qué calidad, están recibiendo, y los cambios que deben producir para amoldarse a ello. Otro, el termoperiodismo, que les cuenta el frío o calor que hace, las diferencias de temperaturas nocturnas y diurnas, y, también, los cambios que han de hacer.
Las células foliares contienen cloroplastos, que contienen la verde clorofila, dominante en el color normal de las hojas. Pero también existen pigmentos con otras funciones y colores, como la carotenina (amarilla, protege del exceso de luz) y la antocianina (roja, protege de depredadores).
Cuando esos sensores dicen a la planta que ha llegado el otoño, en forma de temperaturas más bajas y luz de menor duración y calidad, en cada hoja se produce una especie de grifo que se cierra (capa de separación), que estrangula el paso de savia y descompone la clorofila. En ausencia de ésta, las hojas pierden el color verde a favor de los amarillos carotenoides y las rojas antocianinas, determinando esos magníficos colores otoñales de cada especie. Cuanto más benigno sea el otoño, más durarán las hojas sin clorofila en los árboles.

Antojos Tecnologicos

October 31, 2014 Category :Lo Mas Nuevo 0

La mitad de los estadounidenses dicen gastar menos en comida y más en tecnología. Caprichos, que llaman. ¿Tú también eres de darte antojos tecnológicos? Entonces, mira a ver qué puedes escoger de esta selección.

La pulsera inteligente que te cuida
Con Garmin VíVOSMART no necesitas estar pendiente del smartphone, porque siempre que recibes un SMS, un e-mail o una llamada, la pantalla de tu dispositivo vibra suavemente y muestra toda la información. A través de su pantalla también puedes conocer los pasos, la distancia recorrida, las calorías quemadas y, por supuesto, la hora. Además VíVOSMART cuida de tu salud: tras una hora de inactividad, vibrará para avisarte
de que es hora de moverse. Te ofrecerá metas diarias personalizadas para realizar un seguimiento de tu progreso
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combinan en pos de la belleza y la funcionalidad. Destacan también las cápsulas que se han recubierto con grandes
almohadillas acolchadas, lo que contribuye a la máxima ergonomía durante su uso, además de aislar al oyente de ruidos externos. Como complemento, dispone de un cable de 1,2 metros unilateral y plano, lo que aporta una gran libertad al usuario y evita molestos enredos. Vienen con una funda blanda.

Precio: 179 € (foto) y 229 € (XL)

Lanzar la caña de pescar

October 31, 2014 Category :Sabes Como 0

Cómo dominar y conocer de cerca este arte

Ve equipado
La altura no es tan importante a la hora de comprar una caña pero sí comprar una lo bastante larga para el entorno en el que vayas a pescar. Para pescar en el mar se necesita una caña distinta que para los ríos. Pide en la tienda que te ajusten el carrete y lleva uno de repuesto. Ten en cuenta que las truchas se encuentran más abajo, así que dispón de más sedal que para un bass. El tipo de cebo también depende del pez.

Sostenla bien
Agarra el mango de la caña con tu mano dominante dejando el carrete debajo de la caña y sujetándolo entre los dedos corazón y meñique.
Tendrás estabilidad y seguridad al lanzar. Suelta un poco de sedal y usa el dedo índice para presionarlo contra la caña. Así te asegurarás de que esté sujeto al hacer el movimiento hacia atrás. Tendrás que desenrollar cuando lo necesites.

El movimiento hacia atrás
Es el momento de lanzar la caña. Manteniendo los brazos a tu lado todo lo que puedas, sube la caña levantando los antebrazos hasta que esté casi vertical. La parte de la caña que se encuentra más cerca de la punta es menos sólida y más flexible. El movimiento rápido de subirla desde una posición horizontal hasta la vertical hará que la punta se sacuda hacia atrás, de manera parecida al extremo de un látigo.

La liberación
Cuando la caña esté perpendicular al suelo, empújala hacia delante, usando sólo los antebrazos y muñecas. Cuando esté en un ángulo de 45 º con el agua, suelta el sedal. La punta de la caña lanzará el sedal liberado a una buena distancia. Si lo sueltas muy pronto, enviarás el sedal y el cebo hacia arriba, pero no lejos; si lo sueltas después de los 45 º, la distancia se reducirá mucho.

Asegurar el sedal
Cuando hayas lanzado y el sedal y el cebo hayan aterrizado en el agua, usa tu mano más débil para cerrar el pick-up. De esta forma se evitará que el sedal se enrede y
por lo tanto se pueda enrollar y desenrollar fácilmente. Si has lanzado el sedal demasiado
lejos o cerca, vuelve a enrollarlo usando la manivela y empieza de nuevo el proceso de
lanzamiento. Puede que tengas que practicar antes de poder juzgar cómo de rápido
tienes que empujar la caña, pero la repetición te ayudará a conseguir soltura.

En resumen
Para lanzar una caña hace falta tiempo y práctica. El proceso es bastante fácil de recordar, pero es un arte saber determinar la distancia a la que vas a lanzar y el momento de hacerlo. Inténtalo muchas veces con un cebo de prueba para no malgastar el cebo auténtico en intentos de práctica que van a ir demasiado lejos o caer en la orilla.

Hacer dibujos en el café con leche

October 31, 2014 Category :Sabes Como 0

Convierte la hora del desayuno o la sobremesa enuna obra maestra con técnicas de barista

  1. Espesa la leche

Coloca un vaporizador en la leche, justo debajo de la superficie. Una vez que veas que se está calentando, pero sin llegar a hacer burbujas, empieza a girar la jarra para que la leche se caliente de manera uniforme; nunca debe alcanzar más de 71 ºC. Cuando esté algunos grados por debajo de esa temperatura, retírala del calor, déjala que se asiente y gira la leche espesada en la jarra. Como alternativa, caliéntala en un cazo, removiéndola constantemente.

  1. Tira el expreso

Una dosis de café expreso contiene entre siete y ocho gramos de café molido, que puede ser de cualquier grano, pero en forma muy concentrada. Colócala en la cafetera manual y llénala. con agua. Presiona firmemente el café y empezará a formarse el expreso. Puedes tardar entre 20 y 25 segundos en hacer el café. No lo tires demasiado rápido empujando muy fuerte porque se producirá un brebaje flojo, ya que el café no se habrá mezclado con el agua.

  1. Haz tu diseño

Ahora es el momento de crear tu dibujo. El truco para crear arte con el café con leche es verter la leche a un ritmo constante. Si es necesario, practica primero algunas veces. Para crear la forma clásica de helecho, empieza cerca de la parte inferior de la taza. Cuando esté medio llena, empieza a sacudir la jarra con movimientos rápidos de muñeca mientras alejas la jarra de ti. Si se hace correctamente, esto forma un dibujo con hojas anchas, como un helecho

En resumen

Las mejores tazas de café son aquellas en las que se ha empleado el tiempo necesario para hacerlas. La leche calentada a la temperatura correcta, el café vertido lentamente y un dibujo hecho con cuidado componen una experiencia deliciosa y satisfactoria. La práctica lleva a la perfección, así que si te sale mal, inténtalo una y otra vez.